Malware: amenaza real para la seguridad informática de las empresas

Actualmente, la ciberseguridad constituye uno de los mayores retos que empresas, autónomos y sociedades tienen que asumir si quieren mantenerse a salvo de ciberataques.

Conseguir que el mundo empresarial, en su conjunto, sea consciente de esta amenaza virtual y real y tome medidas para defenderse y, si es necesario, enfrentarla, no ha sido un camino fácil para los especialistas en seguridad informática pero, afortunadamente, de unos años a esta parte, las cosas han cambiado.

Cada vez, un mayor número de pymes y autónomos miran de una forma realista a un escenario en el que el riesgo de sufrir un ataque ha dejado de ser una posibilidad remota para convertirse en una posibilidad tan cercana como real. Los casos se dan en todo el tejido empresarial y en todos los sectores, independientemente del tamaño de la empresa, del número de trabajadores o de su localización geográfica. El malaware es una amenaza real para la seguridad informática de las empresas, de todas las empresas.

Ser consciente de esta amenaza y consecuente con sus efectos, directos e indirectos, es la actitud que puede marcar la diferencia entre salvaguardar la seguridad informática de la empresa y, por lo tanto, evitar el malware o seguir instalado en los: “eso a mí no me va a pasar porque soy un pez muy pequeño en el océano empresarial” o “ya invertí en ciberseguridad en su momento y estoy a salvo”. Dos actitudes distintas con un mismo desenlace, y no será bueno.

¿Cómo puede un malware traer por la calle de la amargura a empresas hasta el punto de tener la capacidad de acabar con ellas?

La respuesta es sencilla: el malware puede ser, en el peor de los casos, letal, y en el mejor, un obstáculo que paralice la actividad de la empresa, ponga al descubierto sus estrategias e, incluso, actúe en nombre de la misma tomando decisiones que la lleven a situaciones comprometidas o, incluso, a su desaparición.

Es decir, dejar a la empresa que ha sufrido el ciberataque, al menos temporalmente, fuera de servicio cuando la competitividad está alcanzando hitos históricos. La verdad es que no parece buena idea.

¿Cómo evitarlo? ¿Cuál es el proceso para que se produzca un ciberataque?

Aquí nos encontramos con respuestas de todo tipo, algunas un poco más complejas y otras que, de puro simples, pueden parecer infantiles y, sin embargo, son las principales puertas de acceso para los distintos tipos de malware.

Por ejemplo, los equipos informáticos de una plantilla de trabajadores que no haya recibido formación sustancial para evitar ciberataques, se convierten en una puerta franca para cualquier tipo de ataque informático que puede incluir desde un software espía hasta secuestradores del ordenador pasando por virus troyanos o phising. ¿Cómo ocurre algo así? Sencillamente porque no se está ni advertido ni preparado para evitarlo.

El uso personal del equipo profesional para, por ejemplo, navegar por redes sociales, efectuar descargas, abrir correos nocivos, conectar dispositivos externos al equipo informático, etc, son actividades de riesgo que pueden ser inocuas, si se dispone de las herramientas y la formación necesarias o letales si no es el caso.

En muy poco tiempo, el malware ha pasado de ser una amenaza, casi, de ciencia ficción, a convertirse en un riesgo real y palpable para el tejido empresarial que, para estar a salvo, tiene que entender que la salvaguarda de la seguridad informática ha de ser considerada una de las claves de la estrategia de las empresas porque sin ella, la vulnerabilidad es cada vez más alta y el riesgo para el desarrollo de la actividad empresarial mayor.

La inversión en seguridad informática ha aumentado exponencialmente en los últimos años porque los empresarios, las administraciones y los trabajadores autónomos han constatado la existencia de un riesgo también en crecimiento. La necesidad de una política y un protocolo de ciberseguridad se está instalando en el tejido empresarial y, gracias a ello, se está generando un deseo de conocimiento acerca de temas y materias relacionados con la informática que abarcan desde la protección de datos, hasta la gestión responsable de comportamientos en la empresa.

Las empresas y sus empleados se mueven en la dirección correcta.

Los empresarios que han despertado del sueño de la seguridad y, sin aspavientos ni dramatismos, han tomado la decisión de evitar posibles pesadillas arriesgando la seguridad de sus negocios, han decidido utilizar las herramientas actualmente disponibles y en constante renovación, al igual que el malware, para evitar un riesgo innecesario en su actividad empresarial, que ya bastante movidito está el mercado como para andar poniendo toppings extra de riesgo.

Es decir, se han aceptado las reglas del juego, la gran mayoría está aplicando las normas y los resultados son buenos. Mientras la informática se asienta como un recurso formidable que la tecnología nos ofrece, la amenaza real del malware se mueve en paralelo, es parte del juego y, bajo ningún concepto, se puede menospreciar una amenaza tan poderosa pero sí se puede enfrentar y mantenerla a raya.

Sep, 06, 2019

  Blog

0

SHARE THIS